Tame Impala es un grupo caracterizado por su rock psicodélico, y aquí nos encontramos con una canción más propia del funky e incluso de la música disco. Una canción que nos cuenta un concepto, y al acompañarla con el videoclip tenemos una historia compleja que funciona igual de bien que parece que estemos viendo una película en el cine.
Llena de metáforas visuales, dobles sentidos y simbolismo, Tame Impala decidió no escatimar en gastos para crear este impresionante videoclip.
Por desgracia, esta obra de arte sólo recibió una nominación al VMA a Mejor Director, que perdió contra Formation de Beyoncé. Una injusticia que no haya tenido ni siquiera una nominación a Video del Año.
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